¿Por qué debería usted leer este artículo? Considere que únicamente el 8% de las personas que se proponen metas de año nuevo realmente las alcanzan. ¿Qué deberíamos hacer para mejorar las probabilidades de éxito?
Las investigaciones realizadas por múltiples universidades en Estados Unidos, Europa y los datos del estudio mundial de cultura y liderazgo GLOBE donde participa Guatemala muestran consistentemente que la ejecución en la planificación es una brecha mundial. Revisemos las estadísticas. De las personas que planifican sus metas del año siguiente, 8% tienen éxito en alcanzarlas, 19% tienen éxito aunque les tome más de un año, 49% tienen poco éxito alcanzando lo propuesto y el 24% nunca alcanzan lo propuesto. Sin embargo, cuando se preguntó a las personas si creían que tendrían éxito, más del 52% afirmó que tendría éxito en ellas. ¿Qué podría estar pasando?
Examinemos ahora en qué se concentran las metas. Un 47% de las metas están enfocadas en la mejora personal o en la educación, 38% tienen que ver con mejorar el peso corporal, 34% tienen que ver con dinero y 31% tienen que ver con relaciones. ¿En qué aspecto se concentran las suyas?
Cuando se examina quiénes tienen más probabilidad de alcanzar las metas, las estadísticas muestran que las personas que alcanzaron sus metas, el 39% estaba en los 20´s y el 15% estaba en los 50´s. Es decir, la edad podría ser una variable clave en la predicción de alcanzar las metas.
Como podrá observar, me gustan las estadísticas. No es para deprimirme o para justificarme que las reviso, sino que es importante para planificar tener clara la línea base, la probabilidad inicial. Sin embargo, no nos quedaremos acá. Estas estadísticas nos permitirán entonces enfocarnos en el porqué sucede esto. Veamos las tres causas principales.
No desear realmente alcanzar la meta. Cuando se planifica, hay ocasiones en que las metas se definen por presión social, o lo que es socialmente aceptado definir. Si la meta no es relevante para usted, si no le apasiona, no la alcanzará. Lo primero es decidir hacerlo. La decisión firme es un camino ya recorrido en alcanzar el resultado.
Definir muchas metas ambiguas. Es normal definir muchas metas, generales. Por ejemplo, “bajar de peso¨no es una meta válida, pues usted podrá bajar un gramo en el año y lo habrá alcanzado. Las metas deberán ser a lo sumo tres y específicas. Bajar tres libras al mes y aumentar dos de masa muscular al mes es mejor que simplemente “bajar de peso”. Si usted tiene más de tres, clasifíquelas por fechas. Tres este mes, tres el siguiente, y así sucesivamente. Más de ello no se alcanzará. Lo mismo aplica para hacer estrategia en las organizaciones.
No contar con un mecanismo de rendición de cuentas. ¿Quiénes saben de sus metas? ¿Tiene un tablero de control donde puede ver cómo va en el avance? Las metas de este 2010 deben ser conocidas por otros y usted deberá revisar con cierta periodicidad su avance. Recomiendo que semanalmente haga su revisión y establezca actividades que aportarán a ello. Es muy motivante saber que se está avanzando.
Planifique. El planificar le permitirá, estadísticamente, entre seis a diez veces más probabilidades de alcanzar lo que sueña. Comparta sus sueños. Establezca mecanismos de rendición de cuentas. Si usted desea, puede escribirme y con gusto puedo apoyarle en darle seguimiento. Que este 2010 traiga para usted y los suyos bendiciones y prosperidad.
Cierro con un reto al emprendedor o emprendedora que hoy lee y se agrega valor:
¿Qué está haciendo hoy para alcanzar sus sueños?



