¿Por qué debería usted leer este artículo? La semana pasada conversamos de planificar y algunas estadísticas. Gracias a los muchos mensajes que he recibido en la semana, decidí profundizar al respecto para ayudarle a que haga su plan de vida y que estos principios pueda aplicarlos a su organización. Las preguntas más recurrentes han sido sobre cómo priorizar y cómo hacer el tiempo para las diversas áreas de la vida. Veamos algunos consejos.
En una ocasión, en el cierre de la Maestría en Administración de Empresas de la Universidad Francisco Marroquín donde imparto el curso de estrategia le preguntaron a uno de mis invitados, un líder a quien aprecio mucho, Ramiro Alfaro, cómo hacía un ejecutivo exitoso como él para planificar y sacar tiempo para las diversas áreas. Su respuesta me hizo reflexionar: “el tiempo es infinito; siempre se tiene tiempo para lo que nos importa.” Si usted medita en esa respuesta, planificar implica tener claro cuáles son sus valores, sus prioridades, sus “no negociables”. ¿A qué actividades siempre les encuentra el tiempo?
La herramienta que uso para priorizar las metas siempre empieza dibujando un círculo y dividiéndolo en partes iguales. Hágalo cuando pueda. Si tiene su circulo dividido, coloque en cada porción un área de su vida que sea relevante. Puede ser servicio, familia, iglesia, Dios, trabajo, salud, desarrollo personal, desarrollo profesional, dinero, amigos, etc. Cuando haya concluido, vamos a darle un valor a cada área. Para planificar siempre hay que saber dónde se está en ese momento, por lo que haremos una línea base. El centro del círculo será un 0, significando nulo o malo. El extremo del círculo será un 10, o bueno o pleno. Para cada área de su vida, coloque un punto en cada número, de forma que queden varios puntos, entre 0 y 10 en su círculo. Por ejemplo, si mi relación con Dios está excelente o plena, deberá colocar un punto en 10. Si por el contrario es mala o inexistente, debería colocar un 0. Así con los puntajes intermedios. Cuando haya terminado, una todos los puntos con una línea. ¿Qué observa? ¿Su vida tiene un equilibrio o está únicamente desarrollada en una o más áreas en particular? Ese primer ejercicio le ayudará a darse cuenta de su autoevaluación de vida. Sin embargo, no debería quedarse allí. Debería invitar a alguien de su confianza, a su cónyuge, a un amigo cercano, a un colega cercano cómo le puntuaría a usted. Si las cifras coinciden, su trabajo está encaminado a planificar. Si no coinciden, probablemente usted no ha visto áreas de su vida que podrían requerir más trabajo.
Cuando concluya ese ejercicio, podrá elaborar metas para las áreas que identificó. Recuerde el principio de la simpleza. No coloque muchas metas. Una por área podría ser más que suficiente. Si coloca más de una por área, asegúrese que las divide en tiempos diferentes. A cada meta debería colocarles preguntas como: “¿Qué espero lograr? ¿Para cuándo? ¿Cómo sabré que he llegado? ¿Cómo lo mediré? ¿A quién le rendiré cuentas de mi progreso o retroceso?” La última pregunta es, a mi punto de vista, la más importante. Si no tiene un adecuado sistema de rendición de cuentas, sus esfuerzos serán poco sostenibles y la probabilidad que abandone es alta.
Finalmente, le invito a que haga este ejercicio en familia, lo haga luego en su empresa y celebre el proceso. Planificar no debe ser un evento tortuoso, sino una actividad que edifique, que recuerde que somos seres en proceso, que crecemos y nos hacemos mejores si así lo deseamos.
Su vida, su familia, su trabajo, nuestro país puede ser su siguiente plan. Soñemos en grande, actuando en pequeño, por la vida que anhelamos tener.
Cierro con un reto al emprendedor o emprendedora que hoy lee y se agrega valor:
¿Qué está haciendo hoy para alcanzar sus sueños?




enero 5, 2010 @ 11:30 am
Pensar y/o sugerir que el tipo sea infinito es una falacia perniciosa que solo invita a justificar fracasos u omitir el mérito que merece el trabajo bien hecho. Seguramente el doctor Alfaro no buscaba engañar a nadie sino tan sólo inspirar a quienes lo escuchaban; pero eso esta mal. El tiempo es escaso y seria mas valioso empezar a discutir los méritos de poder aprovechar bien cada segundo que pasa.
enero 6, 2010 @ 3:47 am
Gracias Guillermo por el comentario. Alguna vez me dijo Carlos Bauer un anécdota que ilustra el punto. Una persona en un semáforo se le acercó y al verlo le dice Carlos “se va el tiempo verdad” y esa persona, muy acertadamente le contestó “el tiempo no se va, lo que se va es la vida”. Si vemos que la vida es la finita, al menos en esta Tierra, veríamos nuestro actuar de una forma totalmente diferente.