Parte 2: Porqué fracasan los grandes

¿Por qué debería usted leer este artículo? La semana pasada anotamos las etapas por las que una empresa pasa cuando inicia su recorrido hacia el fracaso. Primero, pasan por la arrogancia nacida del éxito, confesando “somos tan buenos que podemos hacer todo”. Luego pasan por la etapa de búsqueda indisciplinada de más. Creen que “somos tan buenos que podemos hacer de todo”. Posteriormente, pasan a la negación del riesgo o peligro. Las que siguen ese camino llegan a la etapa de aferrarse a la salvación hasta caer en la última etapa, la reducción a la irrelevancia o muerte. Hoy hablaremos de las recomendaciones para los y las líderes organizacionales.

¿Necesariamente una empresa que cae en este ciclo termina en la quiebra? La evidencia muestra que hay esperanza. Similar a un diagnóstico oportuno de una enfermedad, igualmente ocurre con una organización en declive. El tiempo y el diagnóstico certero permiten revertir la tendencia. Empresas como Nucor, Nordstrom, Disney e IBM declinaron y volvieron. Veamos entonces recomendaciones para cada etapa.

Recomendaciones para etapa 1: arrogancia nacida del éxito. Dele al éxito la debida importancia. Reconozca que el éxito puede venir por un evento fortuito, podría ser efímero y, en la mayoría de los casos, como consecuencia de un trabajo arduo y preparación. No afirme que son exitosos únicamente porque “nuestros líderes son excepcionales”, o “nuestra empresa es excepcional”. Cultive la esencia de su negocio. Su esencia es aquello que le llevó a ser exitoso. ¿Qué es aquello que le apasiona a su negocio hacer? ¿En qué es su negocio particularmente fuerte y único? ¿Cómo logra hacerlo rentable? Busque formas creativas de continuar cultivando la grandeza del negocio. Fomente las discusiones estratégicas. Cuando el negocio deja de pensar en el porqué han sido exitosos, pierden el enfoque y se centran en actividades, en lugar de la estrategia. Cuestione si las condiciones que le llevaron al éxito siguen siendo válidas. Fomente el aprendizaje. En la medida que continúe cultivando a su talento, haciéndose preguntas correctas y aprendiendo de errores y aciertos, su organización crecerá. Cuando se cree saberlo todo es usualmente cuando se cae en la etapa 1.

Recomendaciones para etapa 2: búsqueda indisciplinada de más. No confunda grande con excelente. Los negocios excelentes son consistentes. De allí deriva su grandeza. Es más fácil aparentar que el negocio está sano ampliando instalaciones, abriendo oficinas regionales que continuar consistentemente ofreciendo los atributos que hicieron del negocio exitoso en el inicio. No necesariamente que una empresa aparente estar bien significa que lo está. Haga las preguntas correctas antes de iniciar un negocio adicional. Para cada proyecto que emprenda, cuestione, “¿Nos apasiona entrar a este negocio?, ¿Encaja este negocio con los valores centrales del negocio?, ¿La organización puede ser la mejor en este negocio? y ¿Este negocio ayudará a empujar la maquinaria económica o de recursos de la organización?”. Crezca con las personas correctas. Es usual que el crecimiento acelerado lleve a ser menos exigente con las contrataciones. Recuerde la Ley de Packard: “ninguna compañía puede crecer consistentemente en ingresos más rápido que su habilidad para atraer suficientes personas correctas para implementar el crecimiento y convertirse en una gran compañía.”. Nunca deje de preocuparse por costos. Es común cuando estamos siendo exitosos a gastar de más. Cuando se gasta más en la empresa se deben subir precios. Continúe con la disciplina que le hizo grande. Cuide cada centavo como si la vida misma de la empresa dependiera de ello. Cuidado con la burocracia. Una cultura de disciplina, característica de las grandes empresas, requiere de libertad y responsabilidad. Cuando crece la burocracia, las personas piensan en términos de “trabajos” en lugar de responsabilidades. Cuide la transición de su liderazgo. Para crecer a la excelencia, debe siempre planificar sucesión y el desarrollo de líderes desde lo interno de su organización. Cuide que los intereses organizacionales prevalezcan sobre los privados. Establezca mecanismos de rendición de cuentas periódicos, donde se asegure que los intereses organizacionales prevalezcan. No olvide seguir los procedimientos establecidos al inicio. Es usual, con el éxito, confiar demasiado en las personas, olvidar el cumplimiento de procedimientos y, por ende, permitir que prevalezcan los intereses personales.

En la siguiente semana exploraremos las etapas 3 y 4. ¿Cómo está su organización? ¿Cómo está su vida? La estrategia de empresa es, usualmente, una extensión de cómo estamos manejando nuestras vidas.

Cierro con un reto al emprendedor o emprendedora que hoy lee y se agrega valor:

¿Qué está haciendo hoy para alcanzar sus sueños?

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