El Regalo de Emprender (¡Feliz Navidad!)

¿Por qué debería usted leer este artículo? Es un momento para reflexionar. El año casi termina y, para estas horas, usted ya habrá seguramente abierto los regalos de la familia, amigos y seres cercanos. Sin embargo, ¿Celebramos en realidad la navidad? Quizá usted recordó que estamos celebrando el cumpleaños de Jesús. Pero, ¿Celebró lo que significa ese cumpleaños? Mi objetivo es que juntos reflexionemos, dejando un momento el lado consumista, material de las fiestas y pensemos en tres regalos que Dios nos dio a nosotros.

Primer Regalo. El regalo de Jesús Salvador. Recientemente estuve en un parque de diversiones en Estados Unidos con mi familia. Mi hijo, apenas bebé, se disfrutó el show de Plaza Sésamo. Era un recordatorio de la Navidad y de su significado. Aunque fue un espectáculo de primer nivel, el deseo de ser “políticamente correcto” de los americanos hizo que nunca se mencionara que navidad es el nacimiento de Jesús. ¿Nos sorprende entonces ver una sociedad con serios dilemas éticos y morales? Me impactó ver como una sociedad que fue fundada en principios cristianos ahora les da la espalda por ser más incluyente y no ofender a nadie. Nunca se mencionó a Dios. Fue un show de colores y buenos mensajes, pero el mensaje clave que hubiese querido que mi hijo tuviera quedó pendiente. No quiero pasar la Navidad sin que mi hijo recuerde el nacimiento del Salvador. No quiero que mi hijo crezca pensando que la Navidad es regalos, pero no del regalo más grande, que fue la salvación por medio de Jesús.

Segundo Regalo. La capacidad creativa de Dios. Me apasiona el tema de emprendimiento. Creo firmemente que el emprender es esa capacidad que Dios nos regaló para crear e imitarle. Si usted reflexiona cómo se revela Dios en las Escrituras, verá que cuando lee Génesis 1,1, dice “Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra”. Si usted analiza, Dios pudo revelarse como quisiera. Sin embargo, vemos a un Dios creando, un Dios trabajando en el regalo de la creación. Creo que es allí donde Dios nos brinda el privilegio de ser como Él. Cuando emprendemos imitamos a Dios. Imitamos su capacidad creativa, su capacidad de agregar valor. Dios es el primer emprendedor. Sólo Dios pudo crear el plan de salvación, pensando en enviar a su hijo Jesús para cumplir un propósito, una meta, una estrategia perfecta.

Tercer Regalo. Escuchar la voz de Dios. Dios en su momento le habló a los pastores, a los reyes magos, a José y a María. Dios guió a quienes participaron en ese nacimiento. Dios le está guiando a usted en este momrnto. Si usted está leyendo este artículo, quizá Dios le está hablando. Dios nos habla de diversas formas y siempre hace muchas cosas para que el mensaje que desea le llegue a usted. Analice todo lo que pasó para que este artículo llegara a sus manos. Quizá no lo iba a leer hoy. Quizá no iba a comprar el diario hoy. Pero, acá está y entonces, sin darse cuenta, acaba de abrir el tercer regalo de Dios. ¿Será usted como aquellas personas que cuando reciben un regalo inmediatamente lo aprovechan?

En estas fiestas mi deseo es que recuerde agradecer esos tres regalos. Tenemos todo lo que importa. Dejemos de preocuparnos por lo que no importa y agradezcamos esos regalos que nos permiten tener la vida que Dios ha diseñado para nosotros. Feliz Navidad y que Dios le bendiga.

Cierro con un reto al emprendedor o emprendedora que hoy lee y se agrega valor:

¿Qué está haciendo hoy para alcanzar sus sueños?

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